Y al volver me miraste cara a cara, como una lechuza en la
noche, como una liebre descarada. Me miraste y me dijiste que siempre me habías
querido, que el tiempo no cambió nada, que si en otro tiempo todo hubiera
surgido, si la gente, si los vientos, si tú y yo, sólo eso. Si el miedo no
hubiese impedido que el amor allí latente en fuego acabase convertido, ahora no
lamentaríamos el tiempo ya perdido, el tiempo se marchó, la vida ya se nos ha
ido. Volvió a girar su cabeza y siguió rumbo al río. Mi amor se fue para
siempre entre los juncos marchitos.
domingo, 2 de agosto de 2015
Sincero
Ella me miró tras la ventana, siempre desde allí, nunca cara
a cara, sin compartir brisa ni oxígeno. Yo sabía que me amaba, no lo sabía,
mejor dicho lo intuía ¿lo intuía de veras? Creo que mejor dicho lo sospechaba
¿seguro? Bueno, creo que más bien lo deseaba. Entonces ¿te amaba? Puede ser que
le agradase, o al menos le interesaba. Analiza tus palabras, ¿tú le interesabas
a ella? De acuerdo, la amo, con todas mis fuerzas y realmente no sé ni si le
caigo bien.
Abre la vida
Abre la puerta. ¿Cuál? Ábrela. ¿Por qué? La puerta
está cerrada, debes abrirla. ¿Qué hay detrás? No sé, pero las puertas cerradas
están para abrirlas en un momento dado, es el momento. ¿Quién lo dice? Yo lo
digo, hazme caso. No me atrevo, si la puerta sigue cerrada será por algo. O no.
Tus argumentos no me convencen, nada me obliga a abrir esa puerta, puedo vivir
con ella cerrada. Crees que puedes vivir con ella cerrada, pero lo cierto es
que no sabes qué hay detrás al igual que no sabes nada que no hayas hecho, el
futuro es incierto y muchas veces hasta improbable. Ahora ya me da miedo tanto
abrirla como no hacerlo. Sé que debes abrirla. ¿Por qué tú lo sabes y yo no
puedo saberlo? Porque sí. No me gustan esas respuestas, ¿cómo que porque sí? Hazlo,
¡abre esa maldita puerta de una vez! Lo haré, pero te haré responsable de todo
lo que haya allí o lo que pueda ocurrir ahora. Oh! Es precioso, qué belleza,
¿por eso querías que la abriera? No tenía ni idea de lo que había, pero es
mejor arriesgarse y descubrir cosas nuevas que vivir en una eterna conformidad.
Mentes libres
Anoche me dijiste que no, que era tu última palabra y te
dormiste. Me quedé largo rato pensando, dando vueltas en la cama, intentando
razonar el porqué de tu respuesta, el porqué de esa actitud, no me imaginaba
cual sería el tamaño del iceberg que se escondía bajo el basto océano de
nuestra relación. Por fin lo comprendí, me costó, no creas, entenderte no es
fácil la mayor parte de las veces, tienes una rara habilidad para hacer difícil
lo sencillo y demasiado fácil lo complejo, cosa que nos ha costado más de un
disgusto. Pero finalmente lo entendí, no me refiero al porqué exacto de ese
hecho, sino al origen que te hizo responderme eso, tienes solo cinco años, tu
mente está nueva, tu lógica es pura, no influida, yo ya tengo unas pautas
marcadas, tú aun no, y espero que no te influyan mucho, las mentes libres, los
cambios en las reglas, los cuestionamientos, todo eso es lo que no debes
perder, no aprendas tanto y razona todo, cuestiona todo e intenta cambiar todo.
Nunca te conformes con este mundo, no está bien estructurado, es más, está
bastante mal. Ojalá millones de personitas como tú vengan a arreglarlo. Las
mentes libres cambiarán el mundo.
sábado, 13 de septiembre de 2014
Una nueva etapa, la vida vuelve a sonreir
Replegado en mi coche, oyendo la lluvia golpeando la
carrocera con todas sus fuerzas, segu la marcha hacia no s dnde, hacia
donde el tiempo me dejara ir, hacia donde ya el mundo me impidiese el paso,
hacia la vida o hacia la muerte, daba igual el destino sera mejor que quedarse
all.
Conduje sin ver, solo guiado por el corazn con una nube de agua delante
de mis ojos impidindome saber mi destino, no el final, sino el que en este
momento me hara empezar una nueva etapa.
Despus de horas al volante la lluvia
comenz a cesar, poco a poco el diluvio se fue transformando en lluvia, la
lluvia en chispeo y comenzaron a asomar rayos de sol entre las nubes. El coche
fue aminorando la velocidad, la gasolina que me haba hecho huir de mi antigua
vida se acababa, todo lo que no me dejaba ver a donde iba se difuminaba, la
lluvia ces por completo, el sol se abri paso entre las nubes no dejando
rastro de stas y el coche se par por completo.
Un sentimiento de paz me
invadi, me baj del coche y comprob dnde me encontraba. Todo un vasto paraje
verde me rodeaba, y frente a m un acantilado me daba una vista completa del
ocano. All donde miraba no pareca tener fin. Estaba claro, el destino me
daba el mundo entero para poder seguir adelante.
miércoles, 14 de mayo de 2014
Luces y sombras
Luces y sombras, destellos de la luna y del fuego en los
rostros, cánticos del alma adornados con diamantes de estrellas. Lo observaba
todo escondido detrás de un arbusto, sentía pánico y admiración, era como un
miedo hipnotizador, los cuerpos sensuales bailaban al ritmo de los tambores,
los cantos y el resto de instrumentos que desconocía, todo estaba invadido por
un humo blanco que le daba más misterio al momento que estaba contemplando.
De repente vi unas caras conocidas, eran el mayordomo de mi
casa y la cocinera, ambos jóvenes pero muy responsables, sentí que el vello se
me erizaba, sólo pensar que me viesen y lo descubriesen ante mis padres
acentuaba el temor que sentía, sin embargo no podía moverme, estaba absorto en
todo lo que allí estaba sucediendo.
Empecé a intuir entre las sombras algo que ya me anunciaba
que debía marcharme de allí rápidamente, mis dos empleados estaban como
drogados, bailaban como zombis y sus cabezas daban giros como en espiral con
los ojos en blanco. Un anciano con la cara pintada se les acercó y comenzó a
darles cortes con un machete, cortes superficiales pero comenzaron a sangrar,
iban completamente desnudos, les iban dando cortes por el pecho, el vientre,
las piernas, los brazos, toda la parte frontal del cuerpo, ya apenas se distinguía
piel, era todo sangre, de pronto el anciano tiró el machete al suelo, sacó una
especie de instrumento, una maraca con una calavera en el extremo superior, lo
empezó a agitar rodeando los cuerpos rojos de la pareja, éstos se unieron y
comenzaron a hacer el amor en el suelo apasionadamente.
En ese instante eché a correr.
A la mañana siguiente me levanté pronto para salir al bosque
a pasear, no había podido pegar ojo pensando en lo que vi la noche anterior y
pretendía evitar encontrarme con Ernesto y Luz, sabía que no me habían podido
ver, pero me sonrojaría al recordarlos.
Me vestí rápido y bajé a la cocina para coger algo de
desayuno y llevármelo, me los encontré a ambos abrazados, sonrientes y mirando hacia
la puerta por donde yo aparecí.
Me dieron los buenos días e hicieron el resto de comentarios
propios formales. Ernesto no paraba de mirarme, parecía que lo sabían, mi cara
de todas formas parecía que les pedía a gritos que me contaran qué diablos era
lo que vi la noche anterior.
De pronto, Luz me agarró la mano y Ernesto me agarró
cariñosamente por el hombro, -Creo que tenemos que contarte algo- me dijo, me
quedé blanco, estaba entre aliviado, nervioso y avergonzado. –Lo que viste
anoche no fue otra cosa que nuestra boda, a partir de hoy somos matrimonio a
los ojos de la Pachamama-, estaba
confuso, era lo que imaginaba pero no entendía eso de la Pachamama, ¿era la
jefa de su tribu? Así que lo pregunté – La Pachamama es como Dios para ti,
nosotros creemos que en la Madre Tierra que es la que nos da la vida y a la que
volvemos cuando terminamos nuestro paso por la superficie- me parecía lógico,
-¿Y los cortes? ¿y el humo?- ya puestos quería entenderlo todo bien, - No eran
cortes reales, era pintura, simula la unión de los cuerpos en uno solo, se
encienden hogueras para protegernos de espíritus malignos que quieran
introducir males en esa unión, el sexo…pues creo que ya sabes de qué va, el
hombre que nos rodeaba era como el cura de nuestra cultura, de todas formas si
lo piensas no es un disparate tan diferente al que vosotros hacéis, castigáis
las relaciones sexuales, cuando la naturaleza nos une para procrear, os gastáis
más dinero del que os podéis permitir para que un dios que proclama la pobreza
os de la bendición y en muchas ocasiones (la mayoría) os casáis por compromisos
familiares sin importaros el amor, sinceramente creo que nuestros matrimonios
son más coherentes, aunque el momento del enlace sea más místico, pero sigue
teniendo más sentido ya que le pedimos a un ser divino que nos dé su
aprobación, pues debemos intentar acercarnos a ella.
Desde ese día me fui interesando por su cultura y creencias,
hoy día sólo creo que en la madre tierra y el padre universo que nos ayudan y
dejan que nos choquemos para aprender porque no pueden hacer más.
lunes, 6 de enero de 2014
Noche de magia, día de regalos
Cuenta la leyenda que hace miles de años, en la extremo más
al sur de Europa se encontraba una pequeña aldea ignorante de las triquiñuelas
de sus vecinos y poblaciones cercanas. En esta aldea todos se dedicaban a la
agricultura, la ganadería o la artesanía y entre ellos se intercambiaban los
excedentes por lo que iban necesitando, lo que hoy día conocemos como trueque
en aquella aldea se había establecido como el sustento de la economía.
Todos los habitantes tenían algún parentesco familiar, más
lejano o más cercano, pero alguno al fin y al cabo. Con tanta mezcla de
familias no era extraño el retoño que nacía con alguna malformación, leve,
cosas sin importancia pero notable para la época. Sin embargo hubo una pareja
que se saltó los límites más allá de lo permitido concibiendo una criatura
entre dos hermanos. El embarazo fue ocultado en su totalidad por miedo a
rechazos y vergüenza, hasta que a los seis meses el pequeño vástago no soportó
más el encorsetamiento y la presión del vientre materno y decidió salir al
mundo. La familia más cercana, que sabían del espinoso asunto, no creyó que
ninguno de los dos saliera con vida de aquel nuevo giro de los acontecimientos,
el bebé por prematuro y la madre por no pasar de los quince años.
Sin embargo, y para sorpresa de todos, ambos sobrevivieron
con una salud de hierro, el recién nacido no pasó de los setecientos gramos, la
madre, que en un día estuvo recuperada por completo lo sujetaba para
amamantarlo con una sola mano, era tan pequeño y tan hermoso que decidieron
compartir con todo el pueblo tan increíble milagro.
Éste se había desarrollado por completo solo que a un tamaño
más reducido, por lo que iba creciendo en formas pero el tamaño no se
normalizaba, crecía, sí, pero a otra escala.
La mañana del quinto día del nacimiento los padres y la
familia al completo salieron de la casa y se dirigieron a la plaza central
donde presentaron al retoño, anunciaron que se llamaría Curro y quiénes eran los padres. Aunque felices no
dejaban de estar alertas a posibles insultos o rechazos, puesto que eran
conscientes de lo intricado de la situación, por lo que suplicaron que si
consideraban que algo no se había hecho adecuadamente pidieran
responsabilidades a los padres y dejaran al pobre niño vivir feliz.
Cual no fue la sorpresa de estos dos jóvenes y de toda su
familia cuando toda la aldea empezó a desfilar para darle la bienvenida al niño
como uno más, trayéndole regalos para él y para los padres que no contaban con
suficientes recursos como para mantener al primogénito en condiciones
adecuadas.
A los meses el padre consiguió unas semillas especiales y
sembró en su pequeño trozo de tierra para probar. De ahí surgió una especie de
legumbre que producía de forma descontrolada y pudo conseguir muchos bienes
para su casa y su familia, que aun seguía recibiendo ayuda de sus vecinos.
El pequeño seguía siendo como un gnomo y así lo apodaron en
la aldea, siempre desde el cariño, y él lo aceptaba con alegría.
A los pocos años el niño jugaba y corría como uno más, con
cuidado de que no lo pisasen, pero feliz. EL padre seguía produciendo y
mantenían un nivel de vida de los más altos de la aldea por lo que un día
decidieron que debían devolver tanta felicidad al pueblo que les había ayudado
tanto. Se les ocurrió que en el mes más frio del año, cuando las cosechas
mermaban, los animales enfermaban y todo se hacía más difícil para la vida en
general, ellos prepararían regalos adecuados a las necesidades de cada uno.
Pasaron semanas preparándolo todo a escondidas para que nadie les impidiese,
por pudor, que realizasen esa labor que tanto sentían que tenían que hacer. Dos
días antes a la madre se le ocurrió que si llegaban en pleno día iban a
encontrar la resistencia de los vecinos e iba a ir corriéndose la voz hasta el último
por lo que para cuando llegasen todos estarían en preaviso, entonces decidieron
que entrarían por la noche en las casas y dejarían los regalos en la sala de
estar.
Ya entrada la noche, salieron sigilosos y cargaron todo en
un carro, comenzaron a caminar y al llegar a la primera casa surgió un problema
imprevisto, la puerta estaba cerrada y no podían entrar, rápidamente el niño
sugirió que entraría él, ya que sentía que al ser él el mayor agradecido era de
justicia que al menos colocase él los regalos. Por supuesto con su tamaño no
tuvo ningún problema en encontrar entrada en todas las casas.
A la mañana siguiente todo el pueblo estalló en vítores,
todos estaban sorprendidos y llenos de curiosidad por saber el origen y motivo
de aquellos presentes. La familia de Curro no había pensado en ello, claro si
colocaron a escondidas los regalos no sabrían que eran suyos, sin embargo eso
les gustó aun más, disfrutaron de la alegría del pueblo sin la incomodidad de
los agradecimientos ya que solo buscaban la felicidad de sus vecinos.
Instauraron que año tras año la noche del cinco de enero
entraría Curro “El Gnomo” en las casas de todos los vecinos que se portaron tan
bien con ellos y les regalarían lo que más necesitasen. Con el tiempo fueron
ampliándolo a todo el que se mereciese un regalo ya que con la edad de Curro
algunos nuevos vecinos no habían tenido tiempo de participar en aquel
despliegue de generosidad, altruismo y amor.
Setenta años después, aunque Curro siguió con la tradición
al morir sus progenitores, el ya anciano Curro “El Gnomo” falleció de muerte
natural tres días antes de la noche mágica. Cuando los vecinos entraron en la
casa para llevarlo al mortuorio y velarlo encontraron ya preparados los regalos
de todos ellos por lo que descubrieron quienes habían estado dejándoles esos
regalos durante tantos años. Todo el pueblo quedó consternado por la muerte del
querido vecino y por no haber podido agradecerle en vida tanta generosidad.
El Jefe de la aldea, ante tanta tristeza y desconsuelo,
decidió que un grupo se encargaría de terminar la tarea que esta familia había
estado desempeñando durante tantos años y que éste no se había podido
completar.
En adelante se mantuvo la tradición de regalarse cosas entre
todos para así honrar y recordar a la familia del Gnomo y así hasta nuestros
días la mañana del seis de enero en todo el mundo se despiertan con regalos
sorpresa en las salas de estar.
Nota del autor: Esta versión es tan creíble como la de Papá
Noel o los Reyes Magos y sinceramente me parece más bonita.
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