viernes, 18 de octubre de 2013

Flamenco

Cante jondo, tonás, tangos y mirabrás, seguirillas, malagueñas y soleás, alegrías, tanguillos y bulerías, fandangos, tientos y granainas.
Nace en un patio con olor a puchero, se palmea y jalea con sus primeros pasos, se rompen las gargantas con los primeros compases de la guitarra, el grajeo de sus dedos contra las cuerdas suena a tambores de guerra, despierta a los difuntos y los hacen bailar, se unen los dos mundos en algo más allá de lo mortal y lo divino, nada de iglesias ni rezos.
Se hace mayor entre soleás y bulerías, llega a adulto por alegrías y van ocupando más su tiempo las malagueñas, en su camino hay lugar para fandangos y tientos, ya menos los tanguillos y bulerías.

Envejece por colombianas y se despide de este mundo con un fin de fiesta.

martes, 1 de octubre de 2013

PRISMAS

Luces, faros y tinieblas envolvían un temporal de lluvia que era escupido por un viento ensordecedor, los árboles crujiendo presagian una muerte prematura.
Salió sólo por el bosque, todas las señales le marcaban para que permaneciese en casa, nada bueno podía suceder. Durante el camino fue interrumpido por animales en actitudes violentas, aves desorientadas graznaban mientras deambulaban entre los árboles, serpientes reptaban entre sus pies incitando al sobresalto y al pánico.
De repente un árbol se precipitó ante sus pies, acompañado de un terrorífico estruendo, todo pareció cobrar vida, pero una vida un tanto siniestra, vidas que en esos momentos no respiraban, no pensaban, sólo huían buscando sobrevivir a aquel momento.
Esquivando todo lo que a su paso le indicaba que se volviese a casa por fin llegó al acantilado. Las olas del mar golpeando con fuerza contra las rocas eran la sonata final a una historia que se intuía trágica.  

Este chico eligió finalmente una roca, la más cercana al precipicio y allí se sentó, respiró profundamente y, mientras contemplaba la luna llena iluminando todo ese paisaje aterrador, sonrió, todo le parecía maravilloso, la naturaleza en estado puro, no debía temer nada de lo que al parecer debía, la lluvia sólo moja, el viento sólo empuja, los animales son los mismos que durante el día pero buscando resguardarse para evitar el agua, los árboles siguen acompañando los caminos y cerrando los bosques sólo que siendo limpiados y zarandeados por el viento. El ambiente místico da protección a los que creen, y siempre protegen de los vivos, sí, de esos no debe haber por aquí ninguno. Son tan tontos que temen la soledad, cuando son las personas las que te dañan y la vida la única que mata.

viernes, 20 de septiembre de 2013

El río de la vida

Por el sendero todo parecía tranquilo, el agua del riachuelo corría como lágrimas de felicidad por los surcos de su vida, la pureza del entorno, los animales, la vegetación, hasta el mismo aire que soplaba sinuoso como susurrando palabras de consuelo y meditación.
De pronto llegó a una zona más árida, el viento soplaba con más fuerza, los animales tornaron los movimientos con más brusquedad, las flores ya no coloreaban el horizonte, el río yacía seco. Arribó a un claro y vislumbró en la llanura unas murallas de madera, la civilización estaba cerca.
Todo pasó, nada permanece, la vida es un fino río de aguas gélidas en partes más caudaloso, en otras más escaso, se intenta llevar consigo trozos de todo lo que consiga tocar en su camino para finalmente desembocar en un triste mar en el que ya no hay ríos, ni caudales, ni afluentes, ni riachuelos, todo es uno, no existe el individual, no existe el uno, sólo está el todo, la inmensidad, el conjunto, el océano. Con un sabor diferente.

Un río es de sabor dulce, sin embargo por todo lo que va llevándose en el camino al llegar al mar se vuelve salado, la vida es ése río dulce que te acabará llevando a un mar en el que te transformarás en lo que hayas adquirido por el cauce de tu vida. 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

LA FELICIDAD DEL SUR

Escuchaba cualquier canción francesa de los 50, disfrutando de un paisaje idílico de película de Woody Allen, esperando a la mujer perfecta que viniese a tomar café mientras planeábamos nuestras vacaciones, salimos del bar, montamos en nuestro Mini de alta gama y nos dirigimos a nuestra casa en un barrio residencial acomodado de París.
Escuchaba a Pericón por malagueñas disfrutando de un paseo por el Campo del Sur, estampa propia de cualquier película de Saura, saludando a mi morena gaditana mientras seguimos ese precioso paseo, no planeamos nada, disfrutamos del momento, conversamos lo vivido, se habla del mañana o de carnavales, más lejos no se llega. Nos montamos en mi motillo y la dejo en su casa, nos despedimos con un beso y sigo para la mía, ambos pisos es barrios humildes.
La felicidad está mal enfocada desde los objetivos de Hollywood, crean expectativas equivocadas en las tiernas mentes que las contemplan como instrucciones para sus propias vidas.

La diferencia entre Cádiz y el resto del mundo es obvia, todos lo ven menos nosotros, la felicidad está en las pequeñas cosas, que es lo único que aquí nos sobra.

martes, 3 de septiembre de 2013

El cuento del pastor y el lobo, sólo que el pastor ya va poco.

Se acababa de despertar y no quería abrir los ojos, escuchaba el fuerte viento quebrando las ramas de árboles ancianos, los pajarillos en silencio aguardaban el fin del temporal, no se le antojaba el comenzar un nuevo día.
Se oyeron los primeros llantos, la obligación le llama y debía levantarse para dar de comer a su manada, tiene cinco criaturas, cinco maravillosos hijos de los que estaba seguro que se sentiría orgulloso, ya lo sentía y aun apenas dan unos pocos pasos solos.
Miró a la madre que comenzaba el día intentando darles un pequeño baño para evitar que enfermaran.
La noche anterior habían conseguido algo de comer, no sin esfuerzo, y estaban contentos y relajados, dentro de un rato les apremiarían para que hubiese algo más que echarse al estómago, esos pequeños vástagos no darían mucha tregua.
Se asomó al exterior, dejando atrás su confortable madriguera, a sabiendas del peligro que aquello desentrañaba y sin la seguridad de que ese riesgo compensase.
De hace un tiempo acá cada vez era más difícil encontrar algo para poder alimentarse, todo nuestro hogar lo iban delimitando con carreteras, verjas y pequeños núcleos de población humana. No era justo, acababan con todo el alimento sin pensar en los demás, son unos egoístas. Apenas quedaban ciervos en la región, ni te digo ya jabalíes. Los conejos en su mayor parte enferman pronto y, sinceramente, se nos acaban las opciones.
Yo recuerdo cuando era sólo un cachorro que mi abuelo no permitía que nadie de la manada se acercase a los rebaños, debíamos convivir con los pastores, y con sus mastines. Era ley, alguno se la saltaba de vez en cuando, pero el pastor siempre estaba alerta y su fiel guardián más. Por lo que era claramente inviable.
Hoy día los rebaños pastan solos, apenas con un par de perros, pero fáciles de amedrentar. Nos vemos obligados a proveernos de ellos para subsistir, y créanme que lo haremos y seguiremos haciéndolo, ya que ellos nos han quitado nuestro modo de vida.
Somos los últimos grandes depredadores de esta región y creo que por poco tiempo, siguen permitiendo que nos asesinen y nos cuelguen cual trofeo en salones y entradas de las casas de aquellos que disfrutan destrozando todo orden natural.
Hoy saldré a jugarme la vida, tal vez acabe relleno de un cutre cartón y embalsamado en alguna peña o tal vez tenga suerte y consiga una buena pieza para alimentar a mi familia. Sólo cazaré lo necesario para hoy, mañana saldré de nuevo y volveré a arriesgarme por mi supervivencia y la de mi manada.

Soy un lobo ibérico, encantado de saludarles, tal vez no pueda hacerlo otro día.

sábado, 24 de agosto de 2013

El último temporal

A la mañana siguiente todo había cambiado, lo que la noche antes fue temporal de viento y lluvia ahora era brisa fresca y soleada, lo que parecía ser tornado viró en calma, lo que fueron golpes se trasformaron en caricias.
Ahora todo parecía ser diferente, los insultos que emanaban de esa boca impregnada en alcohol ahora sonaban como un mal sueño producido por una cena pesada, ahora de esa misma boca solo emergían elogios, disculpas y promesas, nada parecía lo de la noche anterior, pero ¿cuál era la realidad? ¿Volverían los gritos, insultos y golpes? ¿O por el contrario el verdadero ser al que creía amar era el amable, bondadoso y cariñoso que hoy en la mañana me envolvía en las sedas más finas de la palabra?
No sabía bien cómo reaccionar,  tal vez debiera perdonarlo y hacer como si nada, así nos olvidaríamos y seríamos felices de nuevo, pero ¿y si volvía a ocurrir? No, prefiero no pensar eso, no volvería a ocurrir, me pedía perdón entre ríos de lágrimas, su desconsuelo debía de ser sincero.

Sí, creo que lo perdonaré, aunque me siento extraña, él sigue llorándome, quiero abrazarlo pero, un momento, no me responden los brazos, ni las piernas, quiero decirle que lo perdono, que deje de llorar, sin embargo no puedo moverme ni hablar, ¿qué me ocurre? ¿Por qué no puedo hacer nada? Creo que ya nada volverá a ser como antes, creo que ya es tarde, ahora no me podrá volver a pegar, ni a pedirme perdón, creo que ya fue la última vez. Ahora sí que descansaré en paz.

lunes, 5 de agosto de 2013

LAS TRECE ROSAS

Hoy cortaron 13 rosas, las arrancaron de su tallo, trece bellas rosas fueron despojadas de sus vidas por el mero hecho de tener espinas en su rama. De esas trece, siete aun sin madurar, jóvenes comenzando a abrirse su capullo. Eran demasiado bellas y rebeldes para permitirles seguir.
Las trece rosas fueron un grupo de jóvenes miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas, el pasado 3 de agosto fueron condenadas y hoy día 5 las han fusilado.
Trece jóvenes con el único afán de luchar por los derechos de todos, de creer en un mundo más justo en el que todos pudiésemos ser felices, trece niñas con sueños por cumplir, con mil cosas que hacer, con una vida que vivir, pero el movimiento nacional, encabezado por el general Francisco Franco, las consideró altamente peligrosas, eran una amenaza contra su magnífico plan perfectamente orquestado, que les dio para tener doblegado a un país durante cuarenta años.
¡¡Pero eran 13 niñas!! ¿Qué maldades podrían haber cometido para terminar de ese modo? No puedo imaginar ninguna actitud que de manos de 13 niñas pueda conllevar tamaño castigo.

Así se las gastaba la derecha, los antecesores de nuestros actuales gobernantes, pasaron casi otros cuarenta años desde que esto dejó de ser una dictadura reconocida para ser una dictadura encubierta, dictan los mercados con el beneplácito de los partidos gobernantes, de nada sirvieron esas 13 muertes, sumadas a las otras miles que se ejecutaron durante el régimen franquista, se hizo borrón y cuenta nueva. Bueno de algo serviría cuando aún hoy después de 74 años este joven utópico recuerda con el corazón encogido a esas 13 rosas que al igual que su tío abuelo y al igual que muchísimas personas fueron asesinadas sin motivo por un grupo de psicópatas organizados y dueños del perdón divino.
No olvidaremos vuestros nombres: Carmen, Martina, Blanca, Pilar, Julia, Adelina, Elena, Virtudes, Ana, Joaquina, Dionisia, Victoria y Luisa. LAS TRECE ROSAS